Hay dos ferias de arte, me parece perfecto que existan dos ferias!
Si no se pusieron de acuerdo, si sucedían en las mismas fechas, si los artistas de aquí o de allá, o una galería u otra, que más grande, imponente o más pequeña. La verdad, nada importa.
Hay dos ferias de arte en Lima y Lima se veía más linda.
El Sueño de Borges 1
El Sueño de Borges 2
El Sueño de Borges 3
Sólo 5 metros de poesía…
landscape
Y en ese momento, leí esta frase:
“Gracias por acoger nuestras almas perdidas”
Y por alguna extraña razón, las palabras hacían sentido…
A veces, 2 osos pueden decir más de mil palabras.
“It’s June second, he told himself. Try to remember that. This is New York, and tomorrow will be June third. If all goes well, the following day will be the fourth. But nothing is certain.” Paul Auster
What’s up with the cookbooks!
Si me hubieran conocido hace años, era incapaz de cocinar algo decente. Posiblemente exagero, pero la verdad es que nunca tuve un lugar digno en la cocina, siempre me daban el título de _________ y yo aceptaba relajada el gran puesto.
Cuando viví en Florencia, era yo quien hacía las compras, para que Tiffany, una de mis 5 roomates, cocinara con las pocas verduras que conseguía en Plazza de la Vittoria. Tiffany tenía la gran capacidad de armar un Thanksgiving dinner en plena Toscana con pumpkin pie y todo.
Viviendo en NY, era Ena quien se encargaba de crear unos aliños semi-orientales mezclados con furikake, un condimento japonés que Ena llamaba “polvitos mágicos” y sobredosis pura de atún, ajonjolí y tomate. Todo esto aumentado por la generosidad de Maya quien compraba bolsas de ensalada y latas de choclitos amarillos para acompañar cualquier meal en nuestra mesa 2x2, mientras que Camila se hacía adicta a las sopas koreanas de tonalidades radioactivas.
Cuando me mudé a Madrid estaba Rie, experimentada cocinera que se peleaba el título con Richars, dúo que podía preparar desde cenas temáticas hasta pizzas underground (volteadas) con aromas que parecían provenir de la mismísima Cala Montjoi. Parecían Arzak y Ruscalleda juntos…Y yo, la encargada de comprar 3 kilos de picotas frescas.
Creo que fue mi obsesión a los libros de diseño que me introdujo pausadamente a la sección cocina. Hay dos libros que he estado leyendo ultimamente, What Katie ate y The little Paris Kitchen, mágica la publicación de estos libros después de analizar el backgroung y de como llegaron a compartir los estantes con el último libro de Momofuku.
Katie Quinn (What Katie ate) diseñadora de profesión, comenzó con un blog, después de haber experimentado hacer galletas, cupcakes, macarons y comerse todo el pink frosting de un american-french dream. La respuesta la encontró al mezclar el diseño gráfico, la fotografía y el ser una foodie de primera. Me encantan sus fotos, tienen ese feel vintage que además deja en evidencia las manchas de las frutas que por ahí rodaron, residuos de harina ensuciando tableros oxidados, queso parmesano sobre servilletas desgastadas, un statement purista que evidencia que la cocina es totalmente humana, real y sobretodo down to earth.
Rackel Khoo (The little Paris Kitchen) estudió arte en Central Saint Martins en Londres y después de trabajar en una agencia de PR, hizo el cambio, se mudó a Paris sin una pizca de francés y mucho charm. Me sorprende la gran dimensión de lo que han llegado a ser el libro, la serie de tv (producida por la BBC) y su restaurante, conceptos sólidos que nacieron de una mini-esquinita en Paris ¡Realmente diminuta! Admiro ante todo la gran habilidad de crear un mundo con lo poco que uno tiene. Note to self:
No, no necesitas una kitchen aid verde vintage para preparar un quiche semestral.
Han pasado los años y ya no tengo roomates que me den el honorable puesto de sous chef (para sonar más sofisticados) vivo limitada a un repertorio de 5 recetas o lanzarme al semi-estrellato distrital en mi cocina limeña. Los libros en este caso, no me enseñan a cocinar per se, lo que me enseñan es a ser consciente de nuestra capacidad ilimitada de creación teniendo como background una carrera creativa y a agradecer a todos aquellos roomates que se convirtieron en íntimos amigos a punto de diseño y sobremesas.
Después de tanta politiquería…un poco de flores.
Carta de E:
Si nos mudamos a Barcelona y vivimos on the rocks?